El LoKo Septiembre 5th, 2009
En Galicia hay algunas zonas con una historia preciosa pero son zonas muy mal comunicadas principalmente para las motos. La diputación de A Coruña jamás piensa en los moteros y un lugar increíble para nosotros en cuanto a sus muchísimos atractivos, se hace un lugar demasiado arriesgado para visitar y desde luego poco aconsejable para moteros nobeles.


En la Sierra de la Capelada, muy cerca del precioso pueblo de Cedeira , se encuentra un lugar sublime San Andrés de Teixido ubicada en la parroquia de Régoa sobre los acantilados del mar y lugar de peregrinación.


Cuenta la leyenda o dicho popular: “vai de morto quen non foi de vivo” (va de muerto quien no fue de vivo). “A San Andrés de Teixido vai de morto o que non vai de vivo“, que significa que si en vida no se visito el santuario de San Andrés, se reencarnan en cuerpo de un lagarto, sapo, culebra, o cualquier otro animal ponzoñoso, obligados a hacer romería que es arrastrarse desde la propia tumba a veredas y caminos desconocidos , también es posible reencarnar en herradura y así tener mejor destino, según dice la leyenda, nadie ni vivo ni muerto se salva de la voluntad de Cristo.
Es este un lugar de visionarios, brujos y santones y un precioso invento que da sustento a los vecinos.
Dicen que el Santo un poco Celoso de los peregrinos de Compostela, se lamentaba con el Señor y este escucho sus suplicas y lo visitó en compañía de San Pedro y el Señor le prometió que a su santuario irían en peregrinación todos los mortales y que quien no lo hiciera de vivo iria de muerto.
Esta costumbre de peregrinación a San Andrés comienza en los primeros albores de la historia gallega, con la cultura “castreña” y ya en 1391 aparece un escrito haciendo referencia de esta costumbre.
La iglesia de San Andrés actual data del siglo XVII aun cuando su origen era del siglo XII, es una iglesia sencilla con un precioso retablo barroco. Es de estilo gótico marinero y en 1970 aparecieron pinturas murales del martirio de San Andrés. No es la parte histórica o artístico monumental lo que llama la atención de este lugar son sus costumbres o leyendas:
Es tradición hacer la romería en vida llevando una piedra hasta uno de los milladoiros o “amilladoiros” se conservan muchos en las cercanías y están formados por montañas de piedras que los peregrinos van depositando.
Otra de las costumbres es beber en” la fuente de los tres caños “ y pedir al santo un deseo echando en el agua una miga de pan y si no se hunde atraerá la suerte y se cumplirá el deseo.


La verdad es que alguien se cargo esta costumbre poniendo una reja de hierro, parece ser que los romeros echaban monedas unos y otros rápidamente las recogían, esta parece ser la disculpa para el disparate de enrejar la tradición con lo que el pedazo de pan ya no se echa e increíblemente surge otra atroz y moderna que no se sabe quien inventó de atar bolsas de plástico o servilletas de papel que cuando viene el tiempo “emporcan” la zona y que nada tienen que ver con las costumbres del lugar.

Dicen que se puede cumplir de muerto con la peregrinación: por medio de un par de seres queridos que acompañan el alma del difunto, Antes de comenzar la marcha a San Andrés , los amigos o familiares del muerto van a su tumba e invitan a su espíritu a hacer el viaje.
Los Sanandresiños: son figuras representativas de la romería y un medio de vida de los habitantes del lugar no más de 50 y que por el número de puestos de recuerdos cada vecino debe tener el suyo. Bueno, decía que los Sanandresiños, se hacen con miga de pan pintada en colores : inicialmente eran tres Un hombre, una mujer y una paloma ahora son cinco: La Mano, El Pez,La Barca, El Santo y El Pensamiento. Este recuerdo es muy baratito así que parece obligado a comprar por dos euros.


A Herba de namorar (hierba de enamorar) es una hierba que se da en esa zona y se le atribuye la bondad de arreglar los problemas de amores.
El Ramo de San Andrés se trae de la romería es una vara de avellano con ramitas de tejo y hierba de enamorar.
Las jóvenes encantadas: camino al cementerio hay un peñasco conocido como Pena do Encanto, allí hay una doncella encantada que se manifiesta todos los años en la noche de San Juan, con la esperanza que pase algún hombre dispuesto a desencantarla. El desencantamiento no es fácil porque a medida que el hombre se le acerca ella va perdiendo su belleza y se va convirtiendo en un monstruo repugnante y asqueroso, si alguien se atreve a matar al monstruo, desencanta a la doncella con la que se podrá casar y disfrutar de los tesoros de ella.
Mi consejo amigos es que si vais en la moto lo hagáis con mucho cuidado y pensando más en un paseo que en hacer kilómetros de curvas imposibles.

Hay quien dice que en Septiembre después de la romería, al caer la noche, se escuchan el sonido de pasos perdidos en la oscuridad y el lamento de los pescadores arrepentidos buscando el perdón.
Es este un lugar de visionarios, brujos y santones y un precioso invento que da sustento a los vecinos.